¿Cómo manejar la conducta de mi hijo/a en casa sin perder la paciencia ni explotar con él?


Antes de dar a conocer las diferentes estrategias que ayudarán a padres y madres a manejar al conducta de sus hijos e hijas en casa, es importante que te tomes un segundo para pensar lo siguiente: ¿Cómo era mi educación cuando era un niño o niña? ¿Cómo me criaban mis padres y mis educadores? ¿Con qué y quién jugaba en mi tiempo libre? ¿Con quién pasaba la mayoría de mi tiempo? Seguramente luego de responderte estas preguntas, te darás cuenta de cómo ha cambiado el mundo. Y sí, el mundo está cambiando constantemente, los padres han cambiado como padres, pues ya no pasan el mismo tiempo de calidad junto a sus hijos e hijas. La educación cambia cada día más, hoy en día encontramos diferentes metodologías muy distintas a la tradicional, llamadas metodologías alternativas, artísticas, etc. Así que ahora respóndete a ti mismo o misma esta pregunta: ¿Crees que la manera de educar a tus hijos o hijas deba ser diferente a como te educaron a tí? Pues, posiblemente estés pensando que sí.

Comenzando con el tiempo que se les dedica hoy en día a los niños y niñas, podemos reflexionar acerca de por qué podemos llegar a perder la paciencia con sus conductas, o más bien por qué tienen esas conductas.

Existen tres puntos esenciales para lograr un buen manejo ante las conductas negativas de los niños y niñas sin explotar y perder la paciencia.


- Tiempo de calidad con los hijos/as.

- Crianza dirigida a aceptar instrucciones y errores.

- Balance perfecto entre afecto y límites.

Ahora bien, voy a describir cada uno de estos puntos.


TIEMPO DE CALIDAD CON LOS HIJOS/AS: Recuerda que el tiempo que no se pasa con tus hijos/as no se recupera. Hoy en día tanto mamá como papá trabajan fuertemente para mantener sus familias. Y sí, está bien. Quiero resaltar un punto muy importante, y es que no se deben culpar por trabajar, es natural y necesario para la vida. Lo importante acá es diferenciar prioridades. La prioridad mayor y quien necesita más atención es tu hijo o hija antes que cualquier cosa. Existe una gran diferencia entre cantidad y calidad. Si la cantidad no es permitida por tu trabajo, asegúrate de darle tiempo de CALIDAD a tus hijos/as, es decir juega con ellos/as, enséñales, crea con ellos/as, lee un cuento, intenta conversar tanto de lo que ellos/as están pensando como tú lo estás haciendo igualmente, comparte momentos de cena, almuerzo o desayuno. Se trata de una organización para disponer día a día de tiempo para disfrutar con ellos/as.


CRIANZA ENFOCADA EN ACEPTAR INSTRUCCIONES Y ERRORES: Este punto tiene varios aspectos importantes. Los niños y niñas deben ver al adulto como figura de autoridad. Pero ¿por qué? Porque somos quienes les estamos enseñando, ya vivimos experiencias que ellos/as no, y por ende sabemos más acerca de consecuencias y sobre la diferencia entre lo bueno y lo malo. Por eso mismo debemos DAR EJEMPLO. Cada acto o palabra que menciones, tus hijos/as imitarán o juzgarán (con toda su razón), y luego no van a entender por qué si su madre o padre tiene ciertos actos, ellos/as no los pueden tener.

Debemos evitar las peleas y enfrentamientos con los niños/as pues les hacemos ver que el control lo tienen ellos/as y estaremos poniéndonos a su nivel. Reforzar los positivos de la conducta de niños y niñas es muy relevante, les harás ver que tu orgullo y felicidad hacia ellos/as es su mejor premio y nunca se aburrirán de eso. Tanto el padre como la madre deben dar la misma respuesta y deben planificar previamente la actuación ante posibles malas conductas. Debemos dejar de animar y apoyar a los niños/as con la justificación que hayan dado. Si ellos/as ven que con ayuda de una mentira pueden eximirse de la culpa, harán todo lo posible para potenciar esa habilidad. Por lo tanto, es necesario no solo hacerle ver al niño/a que ha tenido una mala conducta, sino también alabar su honestidad por decir la verdad. Es por esto que enseñar a los niños/as la diferencia entre una explicación y una excusa es fundamental. Por último, deja en claro que aunque tenga una excusa por su comportamiento, no significa que él o ella no sea responsable por ello. Señálale sus excusas y recuérdale sus responsabilidades personales. Por ejemplo, “Tú estás a cargo de la forma en que te comportas” o “Todo depende de que encuentres la manera de resolver ese problema”. Así se trabajará también la auto regulación.


BALANCE PERFECTO ENTRE AFECTO Y LÍMITES: Los niños y niñas piden límites, ponlos antes de que sea tarde y no te culpes por ponerlos, les hace bien. Cada límite debe ser puesto con amor y respeto, ponlos hablando con ellos/as mirándolos/as a los ojos y asegurándote que te miren a tí, con un tono de voz en donde te escuchen con atención pero no les de miedo, explicándoles las consecuencias naturales de la vida con cada acto, donde aprenderán a diferenciar entre el bien y el mal, poniéndote a la altura de ellos/as para que te puedan escuchar y sentir mejor. Los límites tienen su explicación, explícales el por qué no se hacen algunas cosas mientras que otras sí, explícales el por qué está mal, y si se equivocan, lo cual es natural y parte del desarrollo, pregúntales como actuarán la próxima vez y dales la oportunidad de que ellos/as mismos/as se corrijan y auto reflexionen.

No olvides, quien necesita paciencia es el adulto, el niño/a aun está aprendiendo y TÚ eres su punto de referencia y figura a seguir.



Ana Francisca Fernández-Salvador

Psicóloga Infantil

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Cumbayá, San Juan
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