¿Cómo influye el apego en el desarrollo de nuestros niños/as?

Muchos padres llegan a mi consultorio muy preocupados por el apego de sus hijos o hijas. Una paciente lloraba con su esposo al lado cuando me decía: “mis hijos no quieren estar conmigo, se levantan y no quieren verme, me rechazan, no quieren que les lave los dientes, que les dé de comer, que los acompañe al colegio

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Otro paciente preocupado me decía: “mi hijo es tan apegado a mí, que no me deja dormir sola y además duerme encima mío, no puede ir al baño sin mí, no quiere tener amigos, porque dice que así es menos tiempo con mama, le tiene miedo a todo si no es a mi lado.”

Acabamos de leer dos tipos de apego, y ninguno es sano o seguro.


Desde el momento del nacimiento, los adultos desarrollan un vínculo con los niños. Al satisfacer sus necesidades, al cuidarlos y al protegerlos, el vínculo se va haciendo cada vez más fuerte. Es por esto que se recomienda que en los primeros meses los cuidados sean de parte de sus padres. El tono de voz, las caricias, el contacto piel a piel y los abrazos son las primeras manifestaciones de cariño que el niño necesita y eso lo ayuda a desarrollarse de mejor manera. No es necesario caer en la sobreprotección y criar niños muy consentidos, esto puede provocar una inmadurez emocional y los niños serán inseguros, intolerantes, frustrados y ansiosos. Pero, ¿cómo consigo un apego seguro?


¿Qué es un apego seguro?

Es el vínculo que le brinda al niño autonomía, flexibilidad, le permite ser capaz de pedir ayuda cuando la necesita sin volverse dependiente. Perciben a sus padres como base segura, que pueden satisfacer sus necesidades fisiológicas y emocionales, además que ayudan y fortalecen el contacto.


¿Qué es un apego inseguro?

El niño explora poco el mundo que le rodea mientras está en compañía de los padres. Se enoja ante la separación de la madre y cuando ella regresa se pone furioso o pasivo. Se muestran apáticos con los extraños. Perciben a los padres como intrusos e imprevisibles.

A veces, estos niños no lloran ante la separación de las figuras significativas, y al reencuentro con la madre, la evitan. Ante los extraños se pueden mostrar confiados o inseguros. No perciben a sus padres como base de confianza o seguridad, los perciben como insensibles.


Es necesario entender que los niños necesitan reglas, rutinas, hábitos, necesitan experimentar por si mismos el medio que los rodea, necesitan equivocarse y aprender de sus errores, necesitan sentirse frustrados pero con ganas de seguir intentando, los niños necesitan apropiarse de sus capacidades e irse dando cuenta de sus habilidades.

Por otro lado los padres necesitan dejar que sus hijos crezcan, brindarles las oportunidades y las herramientas que necesitan para desarrollarse, los padres necesitan confiar en sus hijos y sobretodo necesitan conocer a sus hijos, saber cómo piensan, lo que sienten y validar sus emociones aunque no sean las adecuadas. Solo de esta manera se desarrolla un Apego seguro, al ser empáticos con los niños y brindándoles la seguridad y confianza que necesitan.

EQUILIBRIO, es la palabra perfecta para una buena crianza. Entrega amor, afecto, gánate la confianza de tus hijos, protégelos, guíalos, pero no sobrprotejas, no transmitas miedo, y siempre habrá un sano equilibrio.




Ana Francisca Fernández-Salvador

Psicóloga Infantil

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Cumbayá, San Juan
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